El punto de escribir tanta mierda es esta bulimia verbal vanidosa e incoherente de una toda yo perdida de la mente, apenas habitando un cuerpo.

paso por estos días de mi ahora y ese transito solo es un espectáculo gratis.

me resulto tan vulgar a veces.... y cuando no, es porque tengo el vestido mas lindo del lugar o esta sonando la cancion perfecta.
ambos detalles forman parte del cocktel, de la efectiva hipnosis posmo y re pelotuda de las fiestas.

por lo general, la gente se cree capaz de hacer un juicio rápido sobre mi y no se reprime tampoco el terminar los comentarios que le inspiro, con una sonrisita de desden.
a nadie sorprendo cuando hago buenos globos con mi chicle sugar-free, no resulta llamativo advertir que me tatué un corazón con un ex novio, ni deja de ser previsible eso de encarnar en el mas atractivo imán de camareros: la chica de la copa siempre llena, ahogandose en clichès.

yo eligo enderezarme sobre mis tacones rosas y desde ahi arriba le pestañeo a la infamia prejuiciosa que me espolvorea entera con extracto de estúpida.

despues de todo, no estoy lo suficientemente incomoda.
es intermitente cuando brillo y de golpe, a veces, también me divierto queriendo aprender a volar entre tante gente de pie.

pero las fiestas se suceden... creo que divertidas en un principio, en el medio descubro que no ni-ahi y el final me encuentra sola, no demasiado borracha y enojada con las vigesimosegundas oportunidades inutiles que le doy a lo que ya se, no alimenta mi fantasia sino mis vanidades.

el resto de las noches puedo hacer dibujos, teclear incongruencias, pintarme las uñas, leer poemas que acrecienten la noción de mi escaso talento literario o desear al natu, que un chico que vive a tres cuadras y toca el piano, me llene el cuerpo de besos y la cabeza de pavadas.

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