Tengo el pelo del color del gato garfield, a veces pienso que hasta le ventajee un par de vidas... pero ya estoy un poco cansada de andar probándolo todo el tiempo.
el barman mas sexy de la zona roja (no rosa) me conoció a escasos 5 segundos y medio metro de ser aplastada por un colectivo en avenida santa fe.
- "fue impresionante, todos nos quedamos tiesos, estábamos mirándote desde el bar"
yo nunca advertí haber estado ni cerca de una situación así, no lo recuerdo, pero probablemente escapaba de quien sabe quien... o cuales ruinas del pensamiento.
el otro día el mismo chico presencio de vuelta la escena. esta vez en la puerta de mi casa.
acá si me di cuenta, no quise ver su mirada pero sentí que me quemaba el peligro y mi pendejez recalcitrante: soy incapaz de asimilar todavía que mi calle es de doble sentido, de sistematizar el detalle de mirar hacia ambos lados antes de abalanzarme hacia la otra acera.
pantymedias con short de jean, tacones de cuadritos, lentes aunque anochecia; además cargaba un gran bolso, un retraso de 40 minutos y demasiadas ansias por escaparme a acapulco: yo como el no va mas de la confusión errante...
abrí la puerta, lo salude con esa clase de saludos que confiere un "tu, me vales verga!", agarre el paquete que me devolvía y salte a la calle como si quisiera visitar de cerca el chasis de un taxi que simplemente no vi.
en cuestiones de estupidez y de peligros el abanico es infinito realmente, hay para todos los gustos... pero no es ninguna fantasía el riesgo como riesgo barato y equis por que si.
no es que quiera victimizarme ante mis propias tonterías, pero estas superan ampliamente mis desvaríos con el transito y se inmiscuyen en toda yo, todo el tiempo.
una vez, alguien me dijo que antes de gustar de la otra persona, uno gusta de si mismo junto a esa persona.
por lo que el principio de hedonismo justificaría el enamorarse de alguien que se ríe con todos nuestros chistes y se ciega ante la bobera antes mencionada. alguien ante quien estamos comodos y somos, al fin somos, al natu.
a mi, aunque solo en ese aspecto, no me rige ese principio y así es que ando tras el chico este del bar que aca no trabaja en bar... aunque siempre me cohibe tanto, no se como ni porque.
sin embargo existe un único antídoto probado contra la inseguridad adolescente que el me provoca: tomarnos juntos, entera, la botella de whisky.
hace que me guste olvidarme a marilyn debajo de la cama para que me acuesten a mi, tontita y todo, arriba de esa cama.
-"beba joven, hará que la seducción no resulte tan repugnante"- dijo clementine en la película mas linda que recuerdo.
hay dias, nunca noches, en que me replanteo eso de que a veces el remedio es peor que la enfermedad y me prefiero inhibida... fue con èl que brinde una vez, absolutamente convencida, " por nosotros. que aun, después de todo y ante todo, defendemos el alcohol"-
no quiero ni pensar mi suerte si acostumbrase a cruzar las calles, además de distraida, borracha.
no volví a verlo desde el día en que casi me atropellan, por segunda vez, delante suyo.
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